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PLASTICOS Y CAUCHOS Nº 546

LAS IMPORTACIONES ESPAÑOLAS DE BOLSAS BARATAS ASIÁTICAS EMPEZARÁN A SER SUSTITUIDAS POR OTRAS BIODEGRADABLES PROCEDENTES DE EUROPA Y EE.UU.

En España se consumen más de 100.000 Tms de bolsas de plástico al año fabricadas, principalmente, de polietileno. Cerca del 25% de las bolsas importadas por España procede de países asiáticos, un porcentaje que ha venido aumentando en los últimos años, pero que se verá afectado por un progresivo aumento de las importaciones de bolsas biodegradables, fabricadas a partir de bioplásticos.
Aunque existen reticencias provenientes de ciertos sectores, la demanda de polímeros obtenidos a partir de materias primas de procedencia vegetal está en auge y se prevé que aumente en los próximos años.
El consumo de este tipo de productos está siendo obstaculizado por el mayor precio de los polímeros biodegradables, respecto de los tradicionales obtenidos del petróleo, y la escasez de materias primas vegetales. Algo que, sin duda, está cambiando, según comentan fuentes del Instituto Tecnológico del Plástico (AIMPLAS) a ‘P y C’. “A medio plazo se espera un incremento importante del consumo en este sector, aunque el porcentaje es difícil de precisar. No sólo se prevé un aumento de la cantidad de materiales y aplicaciones, sino también en la capacidad de producción, lo que potenciará una mayor disponibilidad de materia prima y una probable disminución del precio”.
El precio del ácido poliláctico –PLA-, un derivado obtenido a partir del almidón de maiz que más está empleándose en la producción de bolsas biodegradables, se sitúa, de media, en torno a los 2.000 €/Tm. Aunque también hay transformadores que lo han adquirido por unos 1.700 €/Tm., su coste sigue siendo un 30% más elevado que el del polietileno de alta densidad empleado en la producción de filmes, que ha sido, de media, de 1.300 €/Tm. en el primer cuatrimestre de 2008.
EVOLUCIÓN PREVISTA DE LA PRODUCCIÓN MUNDIAL DE BIOPOLÍMEROS
Año
Toneladas
2007
282.000
2008
510.000
2009
766.000
2010
1.100.000
2011
1.502.000
En los próximos años se prevé un incremento de la capacidad de producción mundial de polímeros biodegradables del 531%. Se dejarán atrás las 282.000 Tms obtenidas en 2007, para aproximarse al millón y medio de toneladas producidas en todo el mundo en 2011, según los pronósticos. En Europa, la mayor producción de polímeros biodegradables se concentra en Alemania, Inglaterra, Francia, Italia y Holanda”, continúan explicando desde AIMPLAS.
Las grandes cadenas de distribución están contribuyendo a desarrollar el mercado de polímeros biodegradables, pues la mayoría de las centrales comerciales radican en los mismos países donde más se producen y cuentan con apoyo gubernamental. Aún así, la producción de polímeros biodegradables en Europa, evaluada en unas 70.000 tms./año, dista mucho de la que existe en Norteamérica, donde sólo el mayor fabricante de PLA, la compañía NATUREWORKS, produce unas 140.000 tms./año en su planta de Nebraska.
Un material que se ha utilizado con éxito en aplicaciones de termoformado rígido y películas de capas de sellado térmico, de ventana y flow-wrap. Gracias a su transparencia y propiedades organolépticas comparables a las del vidrio y el PET, también puede competir con dicha resina en la fabricación de envases rígidos.
Las aplicaciones destinadas a los biopolímeros están experimentando un crecimiento proporcional a la investigación que desarrollan las empresas. Así, la compañía italiana NOVAMONT ofrece el bioplástico ‘Mater-Bi’, fabricado a partir de almidones obtenidos a partir del maíz, el trigo y la patata. Se trata de una resina que puede inyectarse, extruirse y termoformarse, que amplía el abanico de posibilidades, extendiéndolo a aplicaciones relacionadas con diferentes área comos las de espumas, productos de higiene, e, incluso, se está utilizando como relleno en llantas de Goodyear.
En la legislación española “la única mención a los materiales biodegradables se incluye dentro del Borrador del Plan Nacional Integrado de Residuos (PNR) 2007-2015 propuesto por el Ministerio de Medio Ambiente; según esta iniciativa, se prevé una sustitución de al menos el 70% de bolsas no-biodegradables por biodegradables, mediante instrumentos de carácter económico, técnico y medidas de concienciación ciudadana”, tal y como señalan fuentes de AIMPLAS.
En este sentido, nos encontramos muy lejos todavía del Reino Unido, donde la presión gubernamental ha provocado que, no solo se favorezca la producción de bolsas biodegradables, sino que, además, las grandes superficies comiencen a proceder al cobro de sus bolsas de polietileno. Un dato nada desdeñable si tenemos en cuenta que los ciudadanos de dicho país consumen una media de 13.000 millones de bolsas al año, mientras que, en España dicho consumo se sitúa en torno a los 10.500 millones de bolsas anuales, de las cuales, sólo se reciclan un 10%. Cada bolsa, emite 4 gramos de CO2 en su fabricación, por lo que el conjunto de todas ellas, supone una emisión a la atmósfera de 42.000 Tms./año de CO2.
Aunque, hasta el momento el PLA se perfila como la alternativa más común, también se están comenzando a producir biopolímeros a base de polihidroxialcanoatos, más comúnmente conocidos por su acrónimo, PHA. Dichos biopolímeros son sintetizados por microorganismos a partir de materias vegetales. Su único inconveniente es el precio, que resulta sensiblemente superior al del PLA; un condicionante indispensable que, de momento, no alcanza los niveles de competitividad de los polímeros no-biodegradables.
Sin embargo, el incremento de la producción de materias primas vegetales, junto con una investigación orientada a abaratar los costes y optimizar la producción de los transformadores, serán dos factores fundamentales para el abaratamiento inmediato de las resinas biodegradables, al tiempo que, las derivadas del petróleo continúan sufriendo un encarecimiento constante.

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